jueves, 2 de noviembre de 2017

2636.- El kéfir y cómo usarlo

El kéfir es un producto lácteo similar al yogur líquido, fermendado mediante levaduras, hongos y bacterias, así como el hongo que los produce. El kéfir consume la lactosa de la leche transformándola en ácido láctico, además de dióxido de carbono y una pequeña cantidad de alcohol. Los gránulos tienen un aspecto similar a una coliflor gelatinosa; es una masa biótica simbiótica que combina bacterias probióticas, levaduras, lípidos y proteínas. Es curioso que, pese a presumir de montones de probióticos, este producto no esté en boca de todos y pasando de mano en mano, a pesar de la moda existente en relación a los beneficios casi mágicos de los mismos. Últimamente se habla mucho de la kombucha,  otra bebida fermentada que no guarda relación con el kéfir y que muchas veces se confunden términos mal denominándolo “kefir de té”, por cierto, también con propiedades "milagrosas".


Kéfir junto a moneda, foto de De Manuel Almagro Rivas - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0 (vía Wikipedia)

Los gránulos de kéfir tienen el encanto de la masa madre del "bizcocho de las monjas", que se va compartiendo entre personas, dentro de una comunidad, para producir cada uno en su casa el producto necesario para su consumo diario.

Yo aún estoy pendiente de conseguir unos gránulos, no parece tarea fácil, de hecho alguna de mis fuentes aún lo tienen chiquitín, no están listos para compartir, y otra fuente no quiso compartirlo porque no pertenezco a su "secta"... (o_Ô) ¿en serio? Pues con su pan se lo coma. También dicen que se pueden conseguir en herbolarios y yo he visto que lo venden por internet, pero sigo ansiosa de localizar alguien que me ceda generosamente una porción por el método tradicional: de mano en mano y de buen rollo, como gente de una misma  comunidad.

El kéfir y sus propiedades "casi mágicas" (vía Natursan)

El mantenimiento del kéfir es complejo, hay que alimentarlo casi diario, hay que estar pendiente del producto y de añadirle leche fresca a diario para que no se muera, ¡es un producto vivo! Casi como tener una mascota.

Frasco de kéfir, ahí, fermentando felizmente siguiendo buenos consejos de cuidado (vía Bake-street)

Dependiendo del tamaño del "hongo" que heredemos obtendremos diariamente una cantidad más o menos regular de producto final, quizá al principio un única vaso diario de kéfir, o si crece mucho con ayuda del calorcillo del ambiente, en verano suelen aumentar más, y los buenos cuidados, podemos obtener un litro o más. De modo que, aparte de bebernos sencillamente el kéfir como un yogur líquido, puede que nos surja la necesidad de elaborar alguna recetilla para nosotros, para compartir con la familia o para presumir fuera de casa de nuestro buen hacer culinario.


Hachapuri, tortas de Georgia rellenas de queso (vía Petitchef)


Podemos realizar sopas o añadirlo como la crema o nata a platos salados que lo requieran.

Sopa fría, realizada con kéfir (vía El blog del kéfir)

Elaborar bollería en la que en otras casos añadiríamos yogur corriente.

Bizcocho de kéfir (vía Encontrar la felicidad en los detalles)



Tarta de queso y limón con kéfir (vía Loulanatual)



Darle vidilla a nuestras macedonias de fruta, así como a nuestros batidos.


Fresones con kéfir (vía El blog del kéfir)

También podemos utilizarlo para elaborar helados.

Helado de kéfir con higos a la lavanda (vía La flor del calabacín)

Podemos usar el fermento del kéfir para elaborar nuestro propio pan. El pan casero siempre es una buena idea y podemos añadirle mucho más de lo que pensamos. Lo importante como siempre es la paciencia y una buena proporción.

Pan de kéfir usado como férmento frente a pan con agua (vía Epicúrratelo)

Igualmente, si no tenemos tanta paciencia con los fermentados y levados, podemos añadir el kéfir a nuestras recetas de pan como un ingrediente más.

  
Pan con kéfir en forma de hogaza (vía El Amasadero)


¿Conocías el kéfir antes de que se pusiera de moda en mundo de los probióticos?

¿Perteneces a un grupo donde se comparta de buena fe o lo has comprado?

¿Tienes alguna receta propia para aprovecharlo debidamente?

4 comentarios:

  1. Hola Beatriz, conozco y utilizo el kifir desde hace unos 30 años. Crece con mucha facilidad y lo reparto si conozco a alguien que lo quiere, o lo llevo al herbolario donde compro, y allí lo reparten gratuitamente. Es algo que he odio siempre, el kefir no se compra, se regala, pues no cuesta. Yo lo utilizo para el desayuno, mezclándolo con avena, levadura de cerveza, polen y canela. Y con fruta está buenísimo, hay que acostumbrarse al puntito ácido que tiene, pero me encanta.

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario!
      Lo del kéfir de mano en mano es una cosa que yo tenía clara, desde que oí hablar de su existencia hace años... Hasta que di con los precios de ciertas páginas y de amazon y aluciné en colores con la gente que quiere sacar tajada como sea y de lo que sea.

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  2. Buenas tardes,
    En los 90 teníamos por casa kefir, y mi madre y yo cada día lo cuidábamos; tras un descuido lo perdimos.
    Hace casi un año, una compañera del trabajo me lo dió y aquí estamos mi hijo mayor y yo encantados.
    Tenemos yogur ácido y hemos llegado a hacer queso con cardamomo (para untar)
    Nosotros colamos el kefir cada 48/72 horas, lo lavamos cada semana con agua embotellada (el cloro no le gusta), nunca lo manipulanos con utensilios metálicos y fermenta en un pote de vidrio grande dentro de un armario de la cocina.
    Si disfrutas del yogourth ácido, es un disfrute!

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    1. ¡Gracias por comentar!
      Queso con cardamomo para untar, ¡suena realmente delicioso! Voy a tener que buscar esa receta.

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