miércoles, 10 de septiembre de 2014

2189.- Dame la mano

Si hay algo que me gusta es ir tranquilamente de la mano de mi marido por la calle. 

Ya, el mero hecho de dar la mano a una persona, es un gesto que me gusta. Sobre todo, si la mano masculina es grande y protectora. Pero también me gusta llevar de la mano a mis hijos. Es un gesto de acompañamiento, de cercanía, de cuidado el uno por el otro que me gusta muchísimo.
Y también, esa mano adolescente masculina, grande y joven, algo insegura pero firme, que envuelve a una mano femenina, frágil en aspecto pero contundente es sus ideas. 
 
No tienen porque ser manos de novios unidas, pueden ser manos de simples amigos. O manos de conocidos. De compañeros de clase. O mano del que tienes al lado que puede ser un perfecto desconocido pero que, por alguna razón, te acompaña en un determinado momento.
Yo he dado la mano a mucha gente. Recuerdo en una etapa de mi vida, que siempre que salía con uno de mis grandes amigos, sin que hubiese nada entre nosotros, íbamos de la mano. O una vez saliendo de un sitio de copas, algo “achispados” y mientras subíamos las escaleras, me dio la mano el que tenía delante y le ofrecí mi mano al que venía detrás. Y, aun cuando ya habíamos terminado de subir las escaleras, él continuó con mi mano entre la suya sin querer soltarla. Era un chico algo falto de cariño y ese simple gesto de ofrecerle mi mano, calor humano, hizo que se abriera o acercara a mi un poquito más, sólo por aquella noche.
 
El dar la mano como saludo me parece correcto siempre dependiendo del grado de conocimiento de la persona a la que estás saludando. Sí es amigo o conocido, por supuesto que prefiero los dos besos.
Me refiero más a esa mano cálida y grande que envuelve
La mano grande de mi padre cubriendo la mano pequeñita de mi madre mientras ven la tele.
 
La mano furtiva de ese primer novio en la primera cita.
 
La mano huidiza de mi hijo cuando nos acercamos hacia donde están sus amigos.
 
La mano cálida de mi marido mientras duerme a la que me agarro para que me ayude a dormir.
 
La mano de mis amigas del alma.
 
La mano de mi hija tan grande como la mía que ya no se sabe quién lleva a quién.
 
La mano virtual de todos los que me acompañáis en esta aventura.
 
La mano del que te ayuda a bajar una escalera.
 
Y a vosotr@s, ¿os gusta dar la mano?

13 comentarios:

  1. Hola!
    Me ha encantado esta entrada. Yo extraño mucho la mano de mi abuela, con todas esas arrugas que contaban millones de historias.
    Yo también adoro ir de la mano con mi chico y cuando estamos en el sofá...
    Gracias por escribir algo tan bonito.

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    1. ¡Muchas gracias a tí por leerlo! Tienes toda la razón. Una mano de abuela es lo mejor del mundo. Con esa piel tan fina y arrugada por los años y la sabiduría... Yo también añoro a la mía. Besos grandes Brujamr.

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  2. Me ha gustado muchisimo esta entrada. Darle la mano a mi marido o a mi hijo me liberan de todo tipo de ansiedad. Gracias

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    1. Gracias a tí, Tamknitting. A mi me pasa lo mismo. Les doy la mano y me tranquilizo. Me pasaba igual con mi madre. Tienen ¡efecto valeriana! Besos gordos.

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  3. ¡¡¡¡Como me ha gustado esta entrada!!!!!!!!!!!! A mi tambien me gusta dar la mano....y sobretodo añora la de mi padre....pequeña pero con mucha fuerza y a la vez cariñosa.....En invierno me decia ven que te caliente tus manos y aun me parece tener las mias entre las suyas.....Gracias por hacerme recordar. Un beso Mery

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Un placer. Recordar estos momentos nos alegran la vida y nos enternecen un ratito el corazón. Besos grandes, Mery.

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  4. Que entrada más bonita... A mi me encanta darle la manoa mi marido y mi hija de ocho años me la da incluso para andar por casa. La sensación de protección y tranquilidad me encanta y me da bienestar.
    Desde aquí te doy mi mano.
    Un beso, Laia

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    1. ¡Y yo la recogo con muchísimo cariño! ¡Que bonito Laia! Muchísimas gracias y muchísimos besos.

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  5. Yo conocí a mi Rafa cuando tenia 17 años, siempre vamos de la mano, todos los días, desde hace 35 años, a mis hijos los he llevado de la mano, fisicamente, ahora procuro llevarlos metaforicamente, me encanta sentir que no estoy sola, es difícil de explicar, pero muy bonito de sentir, un beso

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    1. Es verdad que los niños, a medida que se van haciendo mayores, van soltando tu mano para dársela a sus amigos. Al pequeño de seis años, le tengo loco. El ya quiere irse soltando y yo, me aferro a su manita como una loca. ¡Qué cosas! Pero así es la vida. Un beso grande.

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  6. Que entrada tan linda, me has sacado una lágrima, bueno, varias.
    Recuerdos y más recuerdos de los que ahora están en un lugar mejor...
    Ahora me gusta ir de la mano de mi esposo o de mis pequeños, me siento más segura, tranquila y acompañada, la verdad me encanta
    Gracias por compartirlo con nosotras y por hacernos recordar lo importante que es ir de la mano.

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    1. De vez en cuando, llorar al recordar cosas bonitas es bueno. A mi me relaja el alma. Gracias a tí por compartir también tus sentimientos y por estar aquí. Besos grandes.

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