miércoles, 9 de abril de 2014

2082.- No hay palabras mal dichas sino mal interpretadas

Me gustaría empezar esta colaboración en Labores en Red presentándome.

Mi nombre es Lola Birlanga Urbán y tengo casi 43 añitos. Mi entrada en la década de los cuarenta supuso un momento convulso y para sobrellevarlo, decidí abrir un blog personal donde contar todo aquello que me apeteciera,  sorprendiera, cabreara, motivara y muchos más verbos acabados en “ara”. Y así nació Sobrevolando los Cuarenta.

Pero es un hecho innegable que tengo tres maravillosos hijos a los que me toca criar y educar y que me dedico a ellos en un 100%.  Me gusta ejercer la maternidad, aunque a veces tenga ganas de comérmelos con patatas, y también me encanta escribir.  Así que, de alguna manera, la maternidad es un tema muy recurrente en el blog.

Con todo lo que eso conlleva… Turismo con niños, visitas culturales por la ciudad con niños, anecdotario infantil, los anti-consejos…

A partir de ahora, todos los miércoles os contaré cosas y anécdotas sobre la maternidad o mejor, sobre mi maternidad.  No pretendo ni mucho menos ser ejemplo para nadie de lo que sí o lo que no se debe hacer. Simplemente os hablaré de cómo yo lo veo, lo hago y lo vivo siendo madre de una niña de doce y dos niños de diez y seis años respectivamente.

Como única pretensión tengo el entreteneos. Así, sin más. Que disfrutéis del momento. Que leáis algo divertido que a la vez os sirva y podáis utilizar para vuestros niños y en vuestra propia maternidad.
Para ir abriendo boca, os contaré una anécdota del pequeño y de cómo, no hay palabras mal dichas sino, mal interpretadas.

El sábado me despierto por los llantos del pequeño. Estaba en su mesa intentando escribir algo. Ha aprendido a escribir y a leer este año y, el hombre se lo ha tomado muy en serio.

Me acerco a él por detrás. Le abrazo y él me dice con su voz de niño de cinco años: “Mami, ¿cómo se escribe “chocho”?”

¡Un poco más y la palmo! ¡Qué impresión! 

Pero el niño se explica, ante mi cara de asombro y la risa floja de su hermano mediano de diez años: “Es que quiero escribir “cho” y no sé cómo se escribe”

Voy aterrizando y veo que lo que el niño quiere escribir es “mucho” y le explico tranquilamente que “una ce, una hache y una o”

Y me voy al salón muerta de risa y él se queda todo concentrado terminando su dibujo y su texto.

Al rato aparece todo orgulloso en el salón con este precioso dibujo:





¿Pensáis como yo que no se puede pedir más a la vida?

14 comentarios:

  1. Pues bienvenida y ahí estaré siguiéndote como hago con esta maravillosa página que sigo, aunque no escribo mucho. También tengo 3 peques, el más pequeño con 9 meses, así que seguro que me veré muy identificada.
    Gracias a todos.
    Saluditos.

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    1. ¡Muchas gracias Susan! Estoy como loca de contenta. Espero que te guste y que te sirva con tus niños. Besos.

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    1. ¡Totalmente de acuerdo Mari! No hay mejor regalo. Besos.

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  3. Es que no se puede pedir mas!!, yo te aconsejaría ir siempre con el babero puesto, porque con tres debes estar feliz de la vida. Abrazos

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    1. Pues, es verdad Matilde, que me siento muy orgullosa de mis hijos aunque hay veces que, en el fragor de la batalla, me entran ganas de comérmelos con patatas. Ya os hablaré en otra entrada de la pre-adolescencia que tiene mucha miga... Besos.

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  4. ¡Bienvenida!!! Ahora te leeré en estéreo, por aquí y en tu blog.
    (No te reprimas ahora k están tiernecitos, ¡cómetelos!!!! k después se ponen correosos ;-) )

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    1. ¡Qué bueno! Pues mira que a mi la carne correosa como que no.. ;D Muchas gracias por leerme y seguirme en el blog. Es todo un placer contar contigo. Besos grandes.

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  5. Bello dibujo y hecho con mucho amor, los niños son sensacionales, disculpa no sé si la palabra chocho en España signifique algo fuerte , acá en México se emplea de manera despectiva para llamar a las personales en edad senil, ya que es común escuhar decir estas chocheando, o ya estas chocho (viejo), en micaso tengo dos adorables mellizas de la misma edad y adolescentes (13 años) así que imagina a lo que me enfrento, sin embargo, trato de no comérmelas porque además soy vegetariana, pero no te creas hay veces que si me sacan de mi punto de equilibrio, jajaja. Visitaré tu blog y te invito a conocerme en http://rosma-arquitejido.blogspot.com besos

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    1. Perdoname Rosa María, tu respuesta es mi comentario de abajo. Di al botón equivocado...

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  6. ¡Lo que me he reído, Rosa María! Aquí en España, "chocho", además de la forma despectiva para llamar a las personas mayores, se utiliza también para denominar ordinariamente a la vagina. Por otro lado te contaré que, mi marido también es vegetariano y por eso no se come a la niña, pero ¡yo no! Y si tuviera a mellizas como tú, me volvería carnívora ¡sin dudarlo! Ahora mismo me paso por tu blog. Muchas gracias por la visita y el comentario. Besos.

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