miércoles, 4 de noviembre de 2015

2396.- El comedor escolar.

No se si ya algún día os he hablado sobre este tema pero es ahora el que tengo en mente y del que necesito desahogarme.

Yo siempre he comido en el comedor del colegio. Una comida malísima, por cierto. De aquella época me queda el horror ante la merluza rebozada y el saber cortar cualquier fruta con cuchillo y tenedor.

Mis hijos también comen en el colegio. Para ellos, la comida es malísima también. Pero bueno, me imagino que eso es algo que va con la edad. A ningún escolar le gusta la comida de su colegio. O, a muy pocos. 

Sin embargo, mis hijos no se quejan del sabor de la comida. Se quejan de lo deprisa que les hacen comer. No se han sentado a la mesa y todavía no tienen la comida servida, cuando ya les están metiendo prisa para que se acaben hasta la última miga. 

rosafernandezsalamancainfantil.blogspot.com.es

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Y eso, no es bueno. Y con eso, no estoy de acuerdo.

Antes, cuando me pedían opinión sobre alguna mejora en el colegio, siempre decía que me gustaría que les enseñaran las normas en la mesa, tal y como me las enseñaron a mí: siempre hay que limpiarse la boca con la servilleta antes y después de beber, la colocación de los cubiertos cuando has terminado el plato, partir la fruta con cuchillo y tenedor, las manos encima de la mesa, la boca cerrada... Vamos, lo que sabemos todos. E incluso, llegábamos a servir la mesa durante una semana cada uno. Servíamos a nuestros compañeros y así, también aprendíamos esas normas.

Ahora, ya ni espero que les enseñen eso. Ahora sólo espero que les dejen masticar la comida y no engullirla.

Y ya no es un problema de modales. Ahora es un problema de salud. En cualquier sitio que leas sobre hábitos alimentarios dicen que es imprescindible para una alimentación sana no sólo comer fruta y verdura sino, también, masticar la comida. Comer con tranquilidad. Sosegadamente.

Engullir no es bueno. Engullir no es algo que debamos enseñarle a nuestros hijos. No es sólo importante que coman acelgas pero también, que las mastiquen.

Por supuesto, voy a comentarlo en el colegio aunque no creo que vaya a conseguir mucho. Los horarios son los que son. Los niños son los que son. Y el espacio es el que es. Me temo que será otro de esos puntos que tienes que dejar pasar por alto porque no hay mucha más solución. Bueno, sí hay una, sacarles del comedor pero, lamentablemente, vivo lejos del cole con lo cual, esa solución no me sirve. 

Sólo estará de mi mano seguir educándoles durante la cena y las comidas de los fines de semana. Y así lo haré. Para que, al menos, sepan que lo del comedor del colegio es la excepción.

¿Comen vuestros hijos en el colegio? ¿Tenéis el mismo problema? ¿Les enseñan modales en la mesa?

4 comentarios:

  1. Hola. coincido totalmente con tu reivindicación de que les dejen comer tranquilos y no les apuren en el comedor. En el cole de mis hijas pasa lo mismo y eso que la comida les gusta mucho y hay veces que me dicen que si tuvieran más tiempo hubieran repetido. Es una pena que no les dejen comer con tranquilidad y poder masticar con calma, que como bien apuntas, ya es un problema de salud. Por otras madres que sigo acabo de descubrir tu blog y me gusta mucho la variedad de temas que tratas. En este momento tengo un blog dedicado a los jóvenes y Educación que te invito a visitarlo: http://cativodixital.blogspot.com.es/ . Si quieres seguimos en contacto. Yo ya me hice seguidora de tu blog.

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    1. ¡Hola Marta! Soy Lola de Sobrevolando los Cuarenta. Hija, es que estoy en todos lados como el Espíritu Santo. Me alegro de verte por aquí también. En este blog, escribo los miércoles cada dos semanas. Mis compañeras escriben sobre cocina, tejer, manualidades... Está muy chulo. Me alegro que te haya gustado. Un beso fuerte.

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  2. En mi cole teníamos una cocinera buenísima y hasta los profesores se quedaban a comer. Luego se jubiló y la comunidad de Madrid contrató un catering y aquello se convirtió en lo peor de lo peor. Con los monitores de comedor pasó un poco lo mismo: de ser educadores con estudios a ser parados, quinquis y seÑoras cabreadas con el mundo. Ni normas ni nada. Prisas, gritos, te castigo de pie y luego comes todo frío....

    A los 12 años me planté y les dije a mis padres que me volvía a casa a comer. Ellos trabajaban, imagina la papeleta. Así que nada, a enseñarme a cocinar 4 cosillas y a vivir (era muy persuasiva). Y así aprendí yo normas, cocina y a negociar :p.

    Un abrazo :)

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    1. Pues algo así ha debido pasar en nuestro cole porque creo que también ha entrado un catering. Un mal catering diría yo porque, tan importante es que la comida esté bueno como que lo puedas comer, no te voy a decir despacio, pero sí con tranquilidad y sin que nadie tenga que amargarte la comida. Hay ciertas cosas a las que debemos aprender a decir que no. De momento, mis hijos no han sido tan persuasivos. Les gano yo en cabezona y peleona que prefiero pelearme con todo el colegio a tener que preparar comida para los tres ¡cada día! Besotes Hobbita.

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