domingo, 1 de marzo de 2015

2291.- Macetero para papá, un paso a paso muy primaveral



Volvemos a la carga con el tutorial reciclado de cada mes. Esta vez os traigo una manualidad muy sencilla para hacer un mecedero para el Día del Padre... o para cualquier ocasión la verdad, sobre todo para amantes del deporte.

Vamos a hacer una maceta con una pelota rota de tenis, pero creo que podríamos hacerlo con un balón mas grande también.

  • Para hacerlo necesitamos una pelota rota (si no tenemos una pelota vieja podéis usar una nueva pero la intención es reciclar antes que tirar, recordarlo)
  • Unas tijeras fuertes (de cocina o de trabajo)
  • Un rotulador
  • Una plantita (yo elegí un cactus que son fáciles de transplantar y resisten muy bien los descuidos de riego)
  • Un poco de agua para después del transplante, ¡para pasar el susto!





Comenzamos dibujando con el rotulador una circunferencia que será el borde de nuestra macetita. Aprovecha ha marcarla alrededor de la zona rota de la pelota reciclada.





A continuación metemos la tijera con cuidado por el centro de la circunferencia dibujada y empezamos a cortar hasta llegar al borde y cortamos siguiendo la linea.





Recortamos un poco los pelo¡itos de la pelota que han quedado con restos de rotulador y seguimos con el drenaje. Si vamos a plantar algo vivo que necesita riego, es necesario hacerle un agujerito en la parte de abajo para que drene el resto de agua del riego. Para eso metemos con mucho cuidado la punta de las tijeras cerradas y hacemos uno o dos agujeros.





Y ya tenemos la maceta lista. Ahora vamos a preparar la planta. Es mas fácil transplantar una planta cuando la tierra esta algo seca ya que se separa el plantón del recipiente mucho mejor.





Con ayuda de las tijeras cerradas quitamos un poco de la tierra del plantón con cuidado de no romper ninguna raíz. De esta manera le damos forma para que encaje mejor en nuestra pelota-maceta.




Ya podemos meter la planta en su nueva casita. Presionamos un poco la tierra para que encaje bien y regamos un poco para que la tierra se asiente. Luego regaremos un poco mas, y en el caso del cactus no creo que necesite as agua hasta dentro de una semana.




Como la maceta que hemos hecho tiene base redonda, puede ser un poco inestable, así que con el trocito de pelota que nos ha sobrado de cortar posdemos hacer un anillo para colocarlo debajo y asegurarnos que la meseta no se vuelca. 




Y ya tenemos nuestra maceta lista para regalar. Una nota de felicitación y un envoltorio sencillo y ya teneos el regalo perfecto para papá.




Podéis hacer estas macetas con otras plantas, incluso con semillas y ver como vuestro jardín de tenis crece poco a poco ahora que se acerca la primavera. ¡¡Feliz Día del Padre y feliz mes de marzo!!

viernes, 27 de febrero de 2015

2290.- Calcetines diferentes

Me encanta tejer calcetines. Es una de las primeras prendas por las que tuve mucho interés en aprender.
He tejido muchísimos pares, y sigo tejiendo. Para mí y para regalar. Todos ellos disfrutados desde la elección de la lana hasta el último punto.
Top down, toe up, agujas circulares o de doble punta, lisos, con calados, con dibujos complicados...

Últimamente he estado mirando patrones diferentes. Calcetines que, ya sea por su construcción o su aspecto final, resultan diferentes a los que normalmente suelo tejer. Y hoy quiero compartir algunos de estos modelos.
¿Os animáis a tejer calcetines diferentes?

Skew by Lana Holden

Imagen de Lana Holden

Stitch Surfer by Louise Robert

Imagen de Louise Robert

Double Heelix by Jeny Staiman

Imagen de Jeny Staiman

Euclid by General Hogbuffer

Imagen de General Hogbuffer

Wraptor by Jeny Staiman

Imagen de Jeny Staiman


Imagen de Jeny Staiman

Exotic Whirlpool by Natalia Vasilieva

Imagen de Natalia Vasilieva

Karree by Susanne Reese

Imagen de Susanne Reese


Yo ya tengo mis preferidos. Y a vosotros... ¿Cuáles os gustan más?



miércoles, 25 de febrero de 2015

2289.- Mis defectos, tus defectos.

¡Qué difícil es educar a tus hijos! ¡Y qué cansado! Es una tarea ardua en la que, la mayoría de las veces, das palos de ciego. Una veces, das en blando. Atinas. Y otras veces, das en duro. La has cagado soberanamente.

vía "articulo.mercadolibre.com"
Es así. Los padres no somos perfectos. Y por muchos blogs que leas. Por muchos libros que estudies. Por muchas reuniones a las que asistas. Por muchas escuelas de padres que visites. Aunque hagas tuyos todos los consejos. Con todo y con eso, muchas veces, metes la pata hasta el fondo.

Porque, no sólo cuenta el estado emocional de tu hijo. El tuyo, como madre, no es menos importante. Y tus defectos, son sus defectos. Y tus virtudes, son sus virtudes. Y que tengan mis virtudes, aunque pocas, no me importa. Pero, odio, me espanta, cuando veo en ellos actitudes que son reflejo de mis propios defectos. 

Un ejemplo: yo soy tremendamente impaciente y bastante intransigente. Muchas veces, hago grandes esfuerzos para mantenerme paciente. Para saber esperar. Para saber aceptar los tiempos de cada uno. Pero, hay días, como hoy, en los que me encuentro más cansada. Sin ganas ni fuerzas para tener paciencia. Para saber transigir. Y acabo metiendo prisas o saltando a la mínima. Y llevo mal mi falta pero llevo peor cuando veo, sobre todo al mediano, cometer mis propios errores sobre su hermano pequeño. Cuando veo que salta a la más mínima petición del pequeño. Cuando le llama, como yo hago, "pesado más que pesado". 

Lo llevo fatal. Me siento mal. Me culpo. Intento corregirme. Pero, las buenas intenciones me duran unos días. Y cuando vuelvo a estar cansada de nuevo, mi impaciencia e intransigencia reluce, y explota sobre ellos.

Pero, para no ser injusta conmigo misma, también diré que estoy criando niños buenos. Impacientes, probablemente, pero buenos, también.

Soy de las que culpa mucho a los padres de los problemas que tengan sus hijos. De los errores de sus hijos. Siempre creo que, cuando un hijo hace alguna "trastada", existe alguna carencia de la que sus padres son culpables seguro: un castigo no impuesto, una carencia que nunca llegó, un límite que no se puso, un tiempo dedicado a ellos que se perdió en el trabajo, una comida en familia hablando y charlando que mitigó el ruido de la tele...

Probablemente soy injusta. Seguro que los genes de cada uno también hacen su trabajo en la toma de decisiones, errónea o no, de cada persona. Pero nuestro hogar influye mucho en cómo funcionaremos en nuestra vida adulta. Y eso, como madre de tres, me preocupa. No quiero ser una madre perfecta. No quiero ser la "Bree" de ninguna vida "desesperada". Sólo quiero hijos buenos y felices. Y eso, es mucho pedir.

Y vosotras, ¿cómo sois como madres? ¿sois pacientes y sosegadas? ¿o sois unas histéricas como yo? ¿creéis que, nosotros los padres, somos los principales culpables de los errores de nuestros hijos?

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